Las acciones del ser humano está regidas por sus deseos. Existen deseos que son fáciles de cumplir, pero existen otros que nunca serán saciados: las pasiones políticamente importantes. El hombre está predispuesto biológicamente al poder. Existen cuatro deseos principales que rigen la mayoría de las acciones del hombre: codicia, rivalidad, vanidad y amor al poder. Puede existir gloria sin poder y viceversa, pero el hombre se inclina al poder. El poder lo ciega, lo embriaga.
Hay también otros motivos que mueven la acción humana, como el odio, la compasión, el amor a la diversión y el temor; todos ellos exclusivos a la especie humana.
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